martes, 5 de julio de 2016

Pacto de hermanos
Capitulo 2


-¿Quién es el chico que también fue victima del bravucón grande y fuerte? –pregunto Sandra con una expresión de afecto.
-Creo que se llamaba Lucas –respondió Yolanda.
-Lucas…
-Si, es del otro sexto.
-Con razón nunca lo había visto.
-Ya hay que bajarnos, no vaya siendo que nos vea un maestro –dijo Yolanda viendo a su alrededor.
Se bajaron del muro, Yolanda revisaba por todos lados que nadie las haya visto treparse al muro para espiar el patio de los chicos.
-Que bien, parece que nadie nos vio, no hay que volver a hacerlo eh. –dijo Yolanda, aliviada de que nadie se percato que se asomaron al otro patio.
-¿Dices que aquel chico se llamaba Lucas? –dijo Sandra, quien al parecer no le importaba el saber que su acto de espionaje había quedado libre de castigo.
-Si, tenia bastante que no le veía, no ha cambiado mucho desde la ultima vez que lo vi, salvo que esta mas alto y sigue usando esas mechas blancas en el cabello que ahora lo usa mas largo.
-¿Y que sabes de el? –pregunto Sandra, quien estaba muy interesada en saber todo lo posible sobre Lucas-.
-Muy poco, lo vi cuando estaba en primer grado, antes de que pusieran el muro. Era un niño amable y servicial. Siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás niños. Solo que por alguna razón siempre estaba solo.
Pasaremos a ver los recuerdos de Yolanda de primer grado. Ella era más pequeña (obviamente) y no tenía el cabello tan largo como lo tiene ahora. Estaba comiendo unas galletas y ve a Lucas sentado en un rincón del patio, totalmente solo.
-Ese niño lo veo ayudando a otros -pensó la pequeña Yolanda-, pero nunca juega con nadie, solo se la pasa todo el recreo allí sentado en ese rincón totalmente solo. Voy a ofrecerle de mis galletas y ver si quiere que seamos amigos.
Se dirige a donde esta Lucas, que esta leyendo tranquilamente su libro de lecturas de primer grado. Yolanda se pone frente a el. El nota su sombra y dirige su mirada hacia ella. Ella le sonríe, pero el no parece inmutarse.
-Hola, niño. Mi nombre es Yolanda, ¿Cuál es el tuyo?
-Mi nombre es Lucas –responde sin despegara la mirada del libro.
-¿Qué estas haciendo?
-Leo cuentos, ¿que es lo que quieres?
Yolanda se sentó junto a Lucas y este solo la miraba sin mostrar ninguna clase de emoción
-¿Quieres galletas? -le pregunto Yolanda a Lucas, estirando el paquete de galletas hacia el.
-Gracias, pero mi papá dice que no debo comer galletas, a menos que sean las que prepara mi mamá ya que ella usa azúcar natural.
-Ah, no sabía eso. ¿Por que no juegas con los otros niños? –pregunto Yolanda algo contrariada por la respuesta que obtuvo, se le hizo algo grosera.
-Ellos eligieron dejarme así, aunque trate de ayudarlos, soy alguien invisible para ellos. Por suerte también soy invisible para los bravucones.
-Buen punto, pero, ¿no te sientes muy solo?
-La verdad si, pero no creo tener otra opción.
-Yo puedo ser tu amiga, y les diré a mis amigas que jueguen contigo para que nunca te quedes solo.
Lucas suspira, cierra su libro, se pone de pie y camina unos pasos. Yolanda dejo de sonreír al pensar que recibiría una respuesta negativa, o algo grosera como cuando le ofreció las galletas.
-Me temo que eso no puede ser posible –dice Lucas.
-¿Por que no?
-No puedo tener amistad con una niña.
-¿Y eso porque?
-Es una promesa que hice. Solo puedo tener amigos hombres, como no eres hombre, no me eres de ningún interés.
-Pero es de lo más normal que los niños y las niñas sean amigos. ¿Les tienes asco a las niñas o que?
-No, pero tengo mis motivos para rechazar a cualquier niña que quiera tener mi amistad.
Yolanda se levanto enojada por lo grosero que parecía ser Lucas, en verdad era muy extraño, con razón siempre estaba solo.
-Bueno, si así lo quieres, ¡continúa solo entonces! Los niños no te quieren y no aceptas a las niñas, quédate solo contigo mismo –exclamo Yolanda enojada., pero a Lucas no pareció importarle.
Volviendo al presente, Yolanda sintió como si ese recuerdo hubiera sido un trago amargo y hasta le alegro el haber visto que había sido molestado por Carlos. Al parecer termino siendo visible a sus compañeros… pero para mal.
-El es un chico diferente al resto. –dijo Yolanda después de haber recordado todo lo anterior.
-Órale, entonces debe ser interesante –dijo Sandra quien al parecer entendió “diferente” por algo bueno.
-Pero, ya no hay que hablar de el, ya casi se acaba el recreo. Mejor volvamos de una vez al salón para echarle una repasada rápida a los apuntes para los exámenes.
-Para que me los recuerdas, ya se me fue todo el entusiasmo que tenia –dijo Sandra desilusionada, al haber recordado eso, habiendo olvidado de momento a Lucas-. Ya que –suspiro-, vamos al salón.
-Te deseo suerte.
-Igualmente, la necesitaremos.

Se metieron al salón a estudiar por última vez lo que vendría en los exámenes. El maestro volvió y se metieron todos los demás alumnos. Primero les aplico el examen de español, el cual era conjugar cinco verbos en todas las personas en los cinco tiempos. A Sandra no le costo mucho trabajo hacerlo y considero que le iría muy bien en el examen. Después toco el examen de Geografía, el cual estuvo muy complicado ya que eran preguntas de opción múltiple y dos mapas de la Republica Mexicana en los que pedía que en uno se dibujara las principales montañas y mesetas con sus nombres y en el otro, se pusieran los principales ríos y lagos con su nombre. Sandra sintió una terrible tentación de copiar a su hermano ya que no recordaba los nombres de las montañas y ríos, pero su amor propio fue mayor que la tentación, así que se encomendó a toda la corte celestial y contesto como pudo.
Después de los exámenes, el timbre dio la hora de salida y todos se dispusieron a guardar sus cosas y salir del salón. Santiago se fue por su lado y Sandra se fue con Yolanda platicando sobre el examen.
-¡Que examen tan difícil fue el de Geografía! La neta, el profesor si se paso esta vez –comento Sandra.
-Y que lo digas, a mi se me complico el de español en los tiempos pospretérito –le respondió Yolanda.
-Si, pero lo bueno es que hoy es viernes y ya se acabo, en lo que resta de las semana, los estudios.
-Bueno, entonces nos vemos mañana temprano en el parque.
-Si, procura estar temprano por que si no se llena de chicos mayores y ya vez que esos no más van a fumar, a tomar y decir palabrotas.
-Si, allí estaré.
-Hasta mañana.
Yolanda se fue por su camino y Sandra se fue por el suyo pensando en sus cosas, y con su cosas me refiero a lo común, observando todo lo que le rodea y criticándolas como todos le hacemos (yo lo hago, no se ustedes).
Siguió en esa tarea hasta que vio en el parque a su hermano y a Lucas. Se alegro y a la vez se enojo de hallarlos juntos allí (una mezcla de sentimientos por tener enfrente a la persona que amas junto con al persona que odias).  Se escondió en una parte en que no la pudieran ver, pero que ella si pudiera observar lo que estaban haciendo. Santiago y Lucas estaban sentados en una banca del parque platicando.
-El examen de hoy estuvo muy fácil, de seguro sacare un precioso diez –comento Santiago.
-A nosotros nos toco examen de matemáticas, pero el maestro dijo que en lugar de hacerlo, nos dejaría varios problemas de tarea y lo que saquemos seria lo que nos pondría de calificación.
-Pues se los dejo fácil.
-Lo que desearía que fuera fácil, seria evitar a los bravucones. Son muy malos. Aunque aun no acabo de entender por que te dejas molestar por Eduardo.
-Cambiando de tema –quería evitar contestar-, que te parece si nos tomamos una foto, traigo mi cámara.
-Suena bien.
Se acomodaron y se tomaron la foto, a ambos les gusto como quedo y se fueron platicando sobre la foto mientras Sandra observaba todo con cara triste.

-Que envidia, desearía tener una foto de Lucas, pero no puedo llegar y pedírsela directamente- pensó Sandra-. Tampoco se la puedo pedir a Santiago ya que lo odio y me andaría acosando por saber la razón de que quiero esa foto.
Sandra se fue caminando a su casa cabizbaja pensando en su deseo de tener una foto de Lucas.
Llego a su casa, no había nadie allí, lo mas probable es que su mamá hubiera salido a andar por ahí con las amigas. No le importaba mucho lo que hiciera su mama, pero si sentía el peso de la soledad al no tener a su padre allí esperándola como ocurría antes, o de que no tendría a Yolanda para pasar la tarde ese día. En otra época se hubiera ido con sus otros amigos a jugar algo o a pasarla bien, pero en el barrio casi no había niños y en la escuela su única amiga era Yolanda ya que ella y su hermano estaban marcados por ser los chicos nuevos. Sentía el peso de la soledad en sus hombros y era algo que no le gustaba, ya que en su nueva forma de vida, estar sola implicaba que no tendría a nadie hasta que llegara su padre lo cual era hasta la noche, claro también llegaba su mamá o su hermano, pero ella no se llevaba muy bien con ellos, así que en esas circunstancias prefiere salir a caminar hasta que fuera la noche para ver a su padre en casa.
Después de cambiarse el uniforme de la escuela por una ropa más cómoda, se dispuso a comer lo que dijo preparada su madre. En eso tenia que reconocer que todo lo que preparaba sabía bien, pero no podía acostumbrarse a ella ni a su hermano.
Una vez que termino de comer se puso a lavar los trastes que había ensuciado. Recordó que tenia tarea que hacer; normalmente la dejaba para el sábado en la noche o el domingo, pero no tenía nada más entretenido que hacer ya que a esas horas no había nada bueno en la televisión. Hizo la tarea, la cual se le dificulto ya que no podía poner sus cinco sentidos en ella pensando en lo que le gustaría tener una foto de Lucas; estar con el, hablarle o cualquier cosa relacionada con Lucas. Cuando acabo vio que eran la seis de la tarde y aun no volvía nadie de su casa, así que decidió ver a televisión.
Lo único que había eran telenovelas y programas sobre cosas de enciclopedia (animales, montañas, cosas, etc.), vio que andaban pasando una película de espías así que decidió verla. Como en la mayoría de las películas de espías, el espía debe robar algún archivo de los enemigos y para eso, roba alguna memoria y la copia en otro lado para analizarla después, así que a Sandra le vino una idea a la mente.
 -¡Ya se como conseguiré la foto de Lucas que tanto quiero! Es tan sencillo, como no lo pensé antes. Todo gracias a la película de espías. Lo único que debo de hacer es que en algún momento que Santiago este despistado, tomo su cámara, le saco la memoria, uso la computadora y copio alguna foto donde aparezca Lucas. Entonces, solo tendré que devolver la memoria a la cámara sin que el lo note. Y ya después, calmadamente, reviso, recorto e imprimo la foto de Lucas y será misión cumplida. Nada puede salir mal.
Sandra tenía una gran sonrisa en su cara por esta gran idea. Ni le importo que después llegara su mamá y le platicara todos lo que le dijeron sus amigas. 
Saikano: mi novia es el arma definitiva


Esta historia se desarrolla a inicios de la tercera guerra mundial , en una pacífica ciudad de Japón en la islaHokkaidō, y cercana a la capital, Sapporo.
La historia muestra la vida de dos estudiantes del tercer año de un instituto en Hokkaidō, Chise y Shuji. Chise es una chica tranquila, tímida y algo torpe, que declara su amor a Shuji, un típico estudiante con grandes rasgos atléticos para su edad, el cual no es muy bueno manejando este tipo de relaciones. Al principio existen dificultades para sobresalir como pareja, ya que ninguno de los dos sabe como expresar sus sentimientos.
Para aminorar esta situación, los dos comienzan a escribir un diario de vida compartido, en donde anotarían todas las vivencias que tuvieran como pareja, siendo a la vez una pequeña historia de amor, que a la larga se convertiría en una historia sobre el fin del mundo.
Shuji no sabía que Chise le escondía un secreto. Chise era el "Arma Definitiva", es decir, el arma más poderosa para la victoria de Japón en la Tercera Guerra Mundial.
Chise era un híbrido entre humano y máquina. Esta disyuntiva hace que la niña tímida se vaya transformando lentamente en unarma de destrucción invencible que se frena sólo con la humanidad existente en ella, y la historia de amor que vive con Shuji.
No se si tenga que ver el hecho de que el anime lo vi en latino, pero este, a diferencia del anime, que tiene algunos cambios y es para todas las edades, este no. Tiene muchas escenas de desnudos, y en el ultimo tomo escenas de sexo (no tan graficas como un hentai, pero si lo suficiente para que sea para adultos).

Me gusto mucho el manga, tanto que, en una oprotunidad que tenga, lo releere otra vez, ya que a veces no puedo darme ese lujo por los que compro cada mes de Panini. Ojala lo vuelvan a publicar para que los lectores de ahora conozcan esta genial obra de amor.